LEMA ORANTE

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    Si nos recogemos en la consciencia de humanidad que habita en el Universo, nuestra sensación es... increíble. 

    Sí; porque no se encuentran explicaciones de nuestra presencia. Y, sobre todo, no se encuentran explicaciones sobre nuestra “necesidad”...; sobre nuestra necesidad de estar, ya que la Especie Vida no nos precisa, no nos necesita. 

    Así que, bajo esa perspectiva, somos increíbles, sorprendentes, singulares y extra-ordinarios. 

    Por decirlo en tono de un gag o de un chiste: las plantas y los animales se preguntan: “¿Y éstos... qué pintan aquí? ¿Para qué?”.

    Sin añadir cuestiones, éticas, estéticas, morales… 

    Así que, bajo esa consciencia, somos privilegiados. Y la materia viviente humana es un privilegio. Y ser conscientes de nuestra presencia, por encima de cualquier concepto… bajo la idea de consciencia –con “s”-, que es la sensación de saber que estoy, que existo, sin entrar en la conciencia de si soy bueno, soy malo, soy regular, soy torpe, soy atrevido, soy... 

    ¡Excepcionales!... Esa visión es excepcional. 

    Ahora, veamos una visión –rebajándole algo a esa excepción- y situémonos, en vez de en el Universo, en el sitio del Universo en donde estamos. En esta plataforma –vamos a llamarla así: “plataforma”-, que puede ser plana, tuberosa, un patatal –que es lo que parece ser que puede ser-, redondeada… Bueno, de eso que se tira y se va, y sigue un camino. Como cuando tiramos una... lo que llamamos “basura”, entonces, le seguimos el camino y vemos que se expande, se va lejos, y termina siendo un cenicero. Por ejemplo. Yo simplemente tiré un trozo de madera, de una esquirla de un golpe, y eso, junto con otros componentes reciclados, se convirtió en un cenicero y... 

    Algo así. 

    No, no es un criterio “rebajista” ni –mucho menos- despectivo. No. Es tan solo una descripción lo más sencilla y torpe posible.

    Sí. ¿Por qué torpe? Porque en este segundo plano de consciencia, la torpeza se hace grande. Sí. Porque, fíjense: lo llamamos “torpe”; torpe, en relación –claro- al primer nivel de “extraordinario”, “increíble”, habitantes del Universo, de los multiversos; y ahora, habitante de... 

    Pero, a pesar de eso, conserva –claro está- sensaciones de ese Universo del que emana: mares, olas, aguas, montañas, valles… Una biodiversidad asombrosa. 

    Y sí, y sí... –como decíamos en el primer nivel-: con una calidad excepcional. 

    Y en ese paraíso se instaura la especie humana; la materia viviente humana. 

    Y entonces cultivamos, industrializamos, empaquetamos, edificamos… “amos”, en el amplio sentido de la palabra –para resumir-. “Amos”. Lo cual tiene un cierto grado de ternura, ¿no?: “amos”; en realidad, sí, por aquello de la palabra “amos”, que se acerca a otra que puede representar algo de ternura. Pero mejor ponerlo en situación: “amos”; “amos de”. “Los amos”.

    ¡Ahhh! Qué, qué, qué cerca, ¿no? Sí, pero un toquecito... “amos”: 

    La materia viviente humana se considera propietaria.

    No, amante; no, amorosa. No. “Propietaria”, de poseer: océanos, mares, ríos… Y para eso los rotula, pone fronteras, pone muros... Y cada uno reclama: “Esto es mío, y esto también”; y el otro también, lo suyo y… Y como especie de amos… –¿especie de amos?; ¡wow!, ¿somos una especie de amos?; sí- pues nos adueñamos de territorios, floras, faunas y demás. 

    Y, claro, cuando se tiene esa consciencia de posesión, de dominio, no solamente se conforma, el ser, con ‘territorializar’ sus posesiones. Que ese es el segundo nivel de consciencia: “Esta tierra es mía, y sobre ella ejerzo el poder”“Y esta tierra os daré, y sobre ella ejerceréis el dominio sobre todas las demás especies”... y el largo etcétera que se conoce desde la óptica del “amo”... no amoroso, ¿eh?, ¡cuidado!, sino del posesivo, del dominante: “Este es mi país, este es mi barrio, este es mi hijo, este es mi padre, este es mi trabajo”... 

    Necesitamos ‘misminizarnos’. ¡Guau! 

    Segundo nivel: los amos.

    El primer nivel eran los extraordinarios, los excepcionales. ¿Recuerdan?

    Parece una tontería –¿verdad?-, pero eso es ¡tan fácil de olvidar! En cambio, lo de “amos”, sí, o sea: “Éste es mi bolígrafo, éste es mi cuaderno, ésta es mi casa, éstos son mis títulos de propiedad”... Segundo nivel. 

    Y tercer nivel, ¡bueno!... –y “tercer”, por razones de tiempo: la Llamada Orante también trata de ajustarse a la propiedad del tiempo-, el tercer plano es: ¡claro!, dentro de las fronteras, entre unos y otros habitan –“habitan”, ya ahora sí- seres humanos.

    Y claro, traen, por una parte, la herencia de la universalidad. Por otra parte, traen la herencia de “los amos”. Y tienen que convivir en ese espacio. Y en esa convivencia, a pesar de ser todos españoles, a pesar de ser todos ingleses, a pesar de ser todos franceses… no son suficiente –los amos de cada sitio- para que los miembros de los diferentes clanes de amos se lleven bien. No. ¡No, no!

    La herencia del amo se transfiere a cada individuo. Al principio era global: “Nosotros, los españoles; nosotros, los franceses; nosotros, los ingleses; porque el pueblo norteamericano…”. Sí, todos a una, como Fuente Ovejuna. Pero... eso que puede ocurrir circunstancialmente, se desvanece casi de inmediato. Y entramos en el tercer nivel de consciencia: la propiedad

    Si antes éramos amos de la flora y fauna del territorio, ahora somos propietarios de nosotros mismos. ¡Oh!, ¡oh!

    ¡Ah! O sea que tú, ¿tú te perteneces a ti? 

    Y claro, como tú eres de ti, no eres de nadie, pero otro dice que sí, que tú eres de él… ya tenemos la contienda armada. 

    Sí. En ese tercer nivel, cada uno se siente propietario de lo que es, de quién es, y obviamente no entra en convivencia con los otros. Porque cada uno de los otros también piensa y siente –tercer nivel, estamos ya- que él tiene la razón, la lógica, la sensatez, la cordura, la ciencia, el saber, el conocimiento, la erudición... “¿¡Qué me vas a decir tú a mí, que yo no sepa!? Si, sobre todo, soy español”.

    Por ejemplo, ¿eh? A lo mejor en Indonesia se dice lo mismo. Creo que no. Creo... precisamente, en Indonesia, creo que no. 

    Pero, bueno, en cualquier caso, el tercer nivel es el nivel de competencia, el nivel de propiedad, de: “Ésta es mi carne, éste es mi cuerpo, que será defendido, que será atacante, que será dominador, que será escupidor, y vulgaridad añadida en pensamiento, palabra y obra, sobre todo lo que le rodea que no sea suyo. Amén”

    ¡Guau! Pero eso es, eso es… se diría –se diría en el argot taurino- “un bajonazo”. 

    Sí. Hemos pasado, de lo extraordinario, al amo –esclavista, claro- de la tierra, el mar, las aguas... ¡de todo el ecosistema!; hemos pasado al ‘propietarismo’ individual. 

    Where is heaven? Es como decir: “¿Dónde está el cielo?”

    Claro, bajo la óptica del tercer nivel: “El cielo es una cosa azul, que se ve azul cuando es de día, y que por la noche se ve negro. Tengo muchas otras cosas que hacer: preparar el documento, terminar la corrección, vigilar el agua, tener cuidado con aquél, con el otro, porque no estoy de acuerdo con...”.

    Llamémosle “nivel de barullo”. El barullo. ¡El barullo!

    El barullo. Un ‘propietarista’ barullero. Ése es otro nivel. 

    Y ese es –para no diversificar más- el plano en el que el ser habitualmente convierte su consciencia y la hace conciencia“Y ésta es mi posición, éste es mi criterio, éste es mi trabajo, éste es… éste es mi barullo”

    Y “éste es mi barullo” porque no coincide con el tuyo. En algunas cosas podemos estar de acuerdo: beber juntos, reírnos a lo mejor –a lo mejor, ¿eh?-. Pero, como decía la canción: “Cada loco con su tema”. Pero es muy benévolo; no, no se llega a la locura. Porque la locura cura, y el barullo, no. El barullo complica, enreda, pica, incomoda, está ahí permanentemente. 

    ¡Ay! Si el barullo, por un instante –“por un instante”-, recordara –porque lo tiene- su universal presencia, su excepcional condición, su increíble aparición, su insondable misterio….

    Sí. Para eso está la oración: para recordar. 

    Parece un poco triste, ¿no?, que la oración esté sólo para recordar, como si una demencia extraña se hubiera apoderado de la especie, y se hubiera quedado embarullada en sus dimes, diretes, en sus explicaciones psicoanalíticas de consciencia, inconsciencia, subconsciencia, paraconsciencia, yo, ego, super-yo... ¡Uf!, ¡qué barullo!

    Eso, sin contar el conductismo, el arrogantismo, las parafernalias familiares... 

    ¡Oh, oh, oh! ¡Para, para, para, para, para, para!

    Claro, con tanto barullo, la materia viviente humana se ha ido haciendo “olvidadiza”, sí.

    Ya en su seno de propietarismo y de arrogancia proliferan cada vez más los seres sin recuerdos. Se dice que en la actualidad hay unos 55 millones. ¡Ah! Me parecen pocos. Pero bueno, es una cifra atractiva... para tener en cuenta. 

    En España se cifran entre 800.000 y un millón. ¡Bah! Tampoco es para tanto. Con 47 o 48 millones que somos, que haya 800.000 o un millón de olvidadizos, ¡bah!, tampoco…

    Y quizás como detalle –anecdótico, ¿eh?, anecdótico-, parece ser que, según el propietarismo científico, la genética tiene mucho que ver en ese olvido intrapersonal. Intrapersonal. 

    “¿Y en eso ha quedado... –se reactivaría algún creyente ‘azer-baiyano’- en eso ha quedado la oración?”.

    Hay varios tipos de recuerdos. Sí. Hay recuerdos –que recuerdan ¿no?-... de tiempo, de propietarismos, de amos, de fotografías: 

    .- ¡Y mira qué chatito eras de pequeño! 

    .- ¿Chatito?

    .- Sí. Luego la nariz te creció, pero... debe de ser algún gen. 

    .- ¿Algún gen? ¡Ah!...

    Esos recuerdos de tiempo –de tiempo: recuerdos temporales-, sí, tienen “su aquél” por momentos, cuando se sacaban, antes –¡antes!-, los álbumes familiares, y se veía al tío Ambrosio: “¡Ay! De joven, qué guapo era, y ahora está hecho una birria”.

     Eso no se decía, pero en el fondo se pensaba. 

    ¿Qué se diría ahora, si nos viéramos en el álbum? Pero ya no existen los álbumes familiares. Bueno, “no existen”... que ahora están en cualquier cadena de montaje de WhatsApp o Instagram o cualquier otra cosa. 

    .- ¡Mira, mira!, tengo aquí una foto de cuando te cambiaron el primer pañal. 

    A alguien se le ocurrió entonces, cuando una fotografía valía una fortuna, hacerte una foto con el primer pañal.

    Bien. Están bien, por momentos, esos recuerdos temporales. “¡Ay! Aquellos ojos verdes, de mirada serena”; quedan un poco... de nostalgias de “The Mamas and the Papas”, ¿verdad? Y como que duran poco, porque enseguida te llaman por teléfono o te preguntan dónde has puesto la fregona o si realmente ha quedado limpia la patena de la orla o...

    .- ¿La patena de la orla?

    .- Sí, la patena de la orla.

    .- ¡Ah! ¡Ya!

    Y claro, ya, pues el recuerdo de… “aquellos ojos verdes, de mirada...”, ya se vuelven a guardar en “el baúl de los recuerdos”.

    Resulta un poco triste, ¿no? ¡Oh, sí! Resulta triste ser propietario de mi cuerpo. Tener que controlarme el colesterol, los triglicéridos, la glucemia, la obesidad, el ejercicio... 

    ¡Qué birria! ¡Ah, no! Quería decir que ¡qué pena!

    Sí. La oración no está al servicio de esa memoria. No. Participa, sí. Participa. 

    No. La oración está al servicio de la memoria presente. 

    .- La memoria nunca es presente. 

    .- Sí. Perdón que le corrija. Existe la memoria presente.

    Usted, que escucha o que no escucha... Da lo mismo. El Universo no se va a conmover por si escucha o no escucha. Ya lo tiene previsto, si escucha o no. 

    Sí. La memoria presente es la memoria orante. Es la que nos llama para situarnos. Es la que nos dice que amanece porque nos aman, y nacemos por ello. Aunque ya ha sido dicho tantas veces que quizás convenga silenciarlo. Porque, el propietarismo mental, llega un momento en que lo engulle como una frase vulgar, y ya no tiene efecto. Ya no hace efecto.

    En consecuencia, podríamos decir que –para entendernos bien- tenemos dos memorias: la memoria del amo, la memoria del propietario, del dominador, del conquistador –del esclavista, pues-; del barullo. Y otra memoria, que es la de nuestra permanencia. 

    ¡Oh! Sí, sí, sí. No se confunda, no. No se confunda con el DNA, el RNA… No, no, no. Esa es una memoria de carácter constructivista, configurador. Una memoria de integración. Pero la memoria orante no es ésa. No, no, no, no, no. Es una memoria de Creación. 

    No es que esté por encima o por debajo. No, no, no. Es lo que hace posible que los elementos se integren y... 

    Es invisible, sí, como... Algunos lo llaman “Qi” o “soplo”. Es invisible, pero, sin esa… Algunos –los científicos- lo llaman “fuerzas nucleares fuertes”, “fuerzas nucleares débiles”, “fuerzas electromagnéticas”; fuerzas que hacen posible que las unidades atómicas estén juntas y constituyan lo que llamamos “materia”. 

    Podría ser de esa naturaleza, para entendernos, aunque no lo es. “Podría ser de esa naturaleza, aunque no lo es”, la memoria presente de la Llamada Orante.

    Que hoy nos ha presentado tres hermosas bandejas… para meterlas en el horno. En realidad, nos ha presentado dos bandejas. Porque la primera aún no está asimilada. Está ahí, teorizada. Está ahí, y es la que hace posible lo otro. Pero hay como un filtro “desmemoriado” que no, no, no, no… no recuerda.

    De ahí que luego tenga que aparecer una memoria temporal, recordable. Y de ahí que, como consecuencia del “amismo” del amo, y del esclavismo del barullo, se gesten desmemorias conflictivas, y sea difícil realmente el recuerdo presente. 

    .- En consecuencia, ¿podríamos decir que, si me siento excepcional, extraordinario y maravilloso, entro en la memoria actual? 

    .- ¡No, no, no! Perdone. No confunda. Usted ya –como propietario de sí mismo-, usted se siente ya maravilloso, extraordinario, el mejor, el que tiene la verdad, el que maneja el consciente, el subconsciente, las energías bondadosas, las malévolas, las espíritas, las de buen ojo, las de mal ojo, todas esas. ¡No, no! Usted ya sabe mucho de eso. ¡Muchísimo!

    Usted ya se siente, en ese terreno, extraordinario, único, irreemplazable. Y callará lo que tenga que callar, hasta el final de los siglos, y se hará protagonista de su historia, de su vida y de todas esas –perdón- “patrañas”, que cada esclavista se monta.

    Ciertamente, no es extraño que se tenga que crear el infierno, y el purgatorio, para desbrozar tanta incongruencia. No es extraño. Pero la buena noticia, a este respecto, es que eso no existe. 

    Lo que existe está por ver, ¡claro!, ¡sí! Pero es igualmente extraordinario, maravilloso, excepcional.

    “¡Ay!” –se podrían decir aquellos que alcanzan o que llegan o que están-. “Si yo hubiera sabido esto, no hubiera hecho aquello”

    Un poco tarde, Flanagan. Si hubieras escuchado aquella oración, ahora no te arrepentirías de estar en el nivel contemplativo G subprima H-21. ¡Que está bien, que está bien!, pero… algo te dice que hay otros. Pero no tienes envidia. Estás a gusto, estás tranquilo. Tranquilo. No te vas a reencarnar. No te vas a convertir en un lince ibérico o en una pulga o en rey. ¡No, no, no, no, no! Ya has pasado por eso. 

    No. Realmente, en eso, no hay... –no, no hay- no hay eso. Eso está aquí. Porque el nivel de protagonismo esclavista, marrullero, de barullo, se monta todo esto aquí: se monta el infierno, se monta el purgatorio, se monta la reencarnación... 

    “Tú has sido en otra vida no sé qué, y ahora te has convertido en no sé cuánto, por eso has venido con karma, con dharma...”

    Todo esto con mucho respeto, ¿eh?; la propiedad privada hay que respetarla. ¡Guau! 

    “No, no. Lo tuyo es kármico. Porque ha salido la carta 34: “la baronesa”, y dice que tú, tú sí que vales; los demás… al cubo de la basura”

    Es increíble, ¡increíble!, ¡ché! ¡Es increíble!

    [1]Sin duda, si Dios existe, tiene que ser un poco argentino; porque tiene que exagerar, tiene que... ¡Es increíble hasta qué niveles hemos llegado!, ¿no?, de dominio de la realidad, la supra realidad, la mega realidad y la ultra realidad; y con la consciencia certera de que es así. Es demoledor, ¿eh? Y no somos capaces de admitir una memoria presente.

    Sí; los tres –y más niveles podemos reseñar, claro, de rebajas- están ahí preferencialmente, y de ahí que la oración se haga especialmente relevante.

    El tercer nivel es el preponderante: el de la posesión, el del “amo”, el de mi pertenencia, la arrogancia de mi verdad, mis enemigos y mis amigos. 

    Si por un momento… ¡un momento! –imaginémoslo, aunque es posible algo más ¿eh?; es posible algo más- imaginemos por un momento que estamos... que estamos en el primer nivel: que somos extraordinarios, maravillosos, sensacionales, únicos, sublimes... ¡Sí! Pero no somos ¡amos!, ¡no somos barullos!, no somos insolidarios, no somos celosos, no somos repelentes, no somos... ¡No! ¡No, no, no, no, no, no! Somos excepcionales, extraordinarios. Nos vemos inmersos en el Universo, nos vemos inmersos en nuestra configuración, nos vemos sintonizados con el oxígeno, el agua, nos vemos regalados por las lechugas, los sacrificios animales, los innumerables, infinitos momentos que nos rodean de belleza. 

    ¡Por un momento! ¡Ahora!

     

    Un momento. Era solo un momento. Pero quizás quede el eco. Quizá. El eco de memoria presente; porque ahí ha estado siempre, pero dormido, oprimido, segregado, escondido, suplantado por la ‘ergonomía’ personal, por la intransigencia, y por el barullo de amplificarse, de dominarse y dominar... y de suplantar.

    Ser una maravilla del Universo, pero con propiedad, eso no es posible; más que “no es posible”, es que no tiene sentido. Y podremos llegar a la Luna o a Marte y... ¿y qué? ¿Y qué?, si estamos atados a la Agenda 2030, al salario mínimo vital, a los políticos y a los dignitarios, a los banqueros y a los propietarios.

    Pensar en sentirse como dioses... puede ser la última de las vulgaridades. 

    Hay... hay, en la memoria presente de extraordinaria singularidad de cada ser, una vibración de amante eterno. De amante eterno de la Creación, de amante eterno de las gracias, de amante eterno de la conciliación, de amante eterno del respeto y admiración. 

    Hay. Hay en abundancia. Hay… 

    ¡Ay...! 

     

    [1] Con acento argentino

    ***

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    If we collect ourselves in the consciousness of humanity that inhabits the Universe, our feeling is... incredible.

    Yeah; because no explanations can be found for our presence. And, above all, there are no explanations for our “necessity”…; for our need to be, since the Species Life does not require us, it does not need us.

    So, from that perspective, we are incredible, surprising, unique and extra-ordinary.

    To put it in the tone of a gag or a joke: plants and animals ask themselves: “And these... what are they doing here?  What for?".

    Without adding ethical, aesthetic, moral issues...

    So, under that consciousness, we are privileged. And human living matter is a privilege. And be aware of our presence, above any concept... under the idea of ​​consciousness -with "s"-, which is the sensation of knowing that I am, that I exist, without going into the conscience of whether I am good, I am bad, I am average, I am clumsy, I am daring, I am...

    Exceptional!... That vision is exceptional.

    Now, let's take a look at a vision -lowering that exception somewhat- and let's place ourselves, not in the Universe, but in the place in the Universe where we are. On this platform -let's call it that: "platform"-, which can be flat, tuberous, a potato patch -which is what it seems it can be- rounded... Well, that thing that you throw and it goes, and fallows a path. Like when we throw away a... what we call “rubbish”, then we follow its path and we see that it expands, it goes far away, and ends up being an ashtray. For example. I just threw away a piece of wood, a splinter from a blow, and that, along with other recycled components, became an ashtray and...

    Something like that.

    No, it is not a “reductionist” criterion nor –much less- a derogatory one. No. It is just a description as simple and clumsy as possible.

    Yes. Why clumsy? Because, on this second level of consciousness, clumsiness becomes great. Yes. Because, mind you: we call it “clumsy”; clumsy, in relation –of course- to the first level of “extraordinary”, “incredible”, inhabitants of the Universe, of the multiverses; and now, inhabitant of...

    But, in spite of that, it retains -of course- sensations of that Universe from which it emanates: seas, waves, waters, mountains, valleys... An amazing biodiversity.

    And yes, yes... –as we said in the first level-: with exceptional quality.

    And in that paradise, human species is established; human living matter.

    [1]And then we cultivate, we industrialize, we package, we build… “masters”, in the broad sense of the word –to summarize-. “Masters.” [2]Which has a certain degree of tenderness, doesn’t it? “Love”; Actually, yes, because of the word “Amos”, which is close to another one that can represent some tenderness. But better to put it in situation: “masters”; “masters of”. "The masters".

    Oh! How close, isn’t it? Yes, but a just a touch... “masters”:

    Human living matter considers itself the owner.

    No, lover; no, loving. No. “Owner”, of possessing: oceans, seas, rivers… And for that, it labels them, sets up borders, puts up walls… And each one claims: “This is mine, and this too”; and the other one also his, and… And as a species of masters… -species of masters?; wow!, are we a species of masters?; yes -we take over territories, flora, fauna and so on.

    And, of course, when one has that consciousness of possession, of dominion, the being is not only satisfied with 'territorializing' its possessions. That is the second level of consciousness: "This land is mine, and on it, I exercise power", "And this land I will give you, and on it you will exercise dominion over all other species"... and the long etcetera known from the perspective of the “master”… not loving, but of the possessive, the dominant: “This is my country, this is my neighbourhood, this is my son, this is my father, this is my job"...

    [3]We need to 'misnimize'. Wow!

    Second level: the masters.

    The first level was the extraordinary, the exceptional. Do you remember?

    It seems silly –doesn’t it?- but that so easy to forget! but, not the “masters”, yes that is: “This is my pen, this is my notebook, this is my house, these are my property titles”… Second level.

    And third level, well!... –and “third”, for reasons of time: the Prayer Call also tries to adjust itself to the property of time-, the third level is: of course!, within the borders, between one and the other inhabit –“inhabit” now yes- human beings.

    And of course, they bring with them, on the one hand, the heritage of universality. On the other hand, they bring the heritage of “the masters” And they have to coexist in that space. And in that coexistence, despite being all Spanish, despite being all English, despite being all French... it is not enough -the masters of each place- for the members of the different clans of masters to get along. No. No, no!

    The heritage of the master is transferred to each individual. At first it was global: “We, the Spanish; we, the French; we, the English; because the American people…”. Yes, all together, like [4]Fuenteovejuna. But... that which happen circumstantially, fades away almost immediately. And we enter the third level of consciousness: ownership.

    If before we were masters of the flora and fauna of the territory, now we are owners of ourselves. Oh! oh!

    Ah! So, you, do you belong to yourself?

    And of course, since you belong to yourself, you don’t belong to anyone, but someone else says yes, that you belong to him... we already have the armed conflict.

    Yes. In that third level, each one feels the owner of what he is, of who he is, and obviously does not enter into coexistence with others. Because each of the others also thinks and feels –third level, we are already there- that he has the reason, the logic, the sensibility, the sanity, the science, the knowledge, the erudition... “What are you going to tell me that I don't know!? Especially since I am Spanish”.

    For example, right? Maybe in Indonesia they say the same thing. I don't think so. I think... precisely, in Indonesia, I don’t think so.

    But anyway, in any case, the third level is the level of competition, the level of ownership, of: “This is my flesh, this is my body, that will be defended, that will be an attacker, that will be dominator, that will be a spitter, and vulgarity added in thought, word and deed, on everything around it that is not his. Amen".

    Wow! But that is, that is… it would be said –it would be said in bullfighting slang- “a downward strike”.

    Yes. We have gone, from the extraordinary, to the master –slave owner, of course- of the land, the sea, the waters... of the entire ecosystem!; we have moved on to individual 'proprietors'.

    It's like saying, “Where is heaven?”.

    Of course, from the perspective of the third level: “The sky is a blue thing, which looks blue when it is daytime, and black at night time. I have many other things to do: prepare the document, finish the correction, monitor the water, be careful with that one, with the other, because I don't agree with...".

    Let's call it “level of mess”. The mess. The mess!

    The mess. A 'proprietarist' mess. That's another level.

    And that is –to avoid diversifying more- the level in which the being usually converts its consciousness and makes it conscience“And this is my position, this is my criterion, this is my work, this is… this is my mess”.

    And “this is my mess” because it doesn't coincide with yours. We can agree on some things: drinking together, laughing maybe –maybe, eh? -. But as the song said: “Every madman with his theme”. But it is very benevolent; no, it does not reach madness. Because madness heals, and mess does not. The mess complicates, entangles, itches, bothers, it is there permanently.

    Oh! If the mess, for a moment –“for an instant”- remembered –because it has it- its universal presence, its exceptional condition, its incredible appearance, its unfathomable mystery…

    Yes. That's what prayer is for: to remember.

    It seems a little sad, doesn't it?, that prayer is only for remembering, as if a strange dementia had taken over the species, and had become entangled in its squabbles, in its psychoanalytic explanations of consciousness, unconsciousness, subconsciousness, para-consciousness, ego, super-ego... Oh! what a mess!

    That without counting behaviourism, the arrogance, family paraphernalia...

    Oh, oh, oh! Stop, stop, stop, stop, stop!

    Of course, with so much mess, human living matter has become “forgetful,” yes.

    Already within its bosom of proprietarism and arrogance, more and more beings without memories proliferate. It is said that there are currently about 55 million of them. Ah! That seems a small number to me. But, it's an attractive figure... to take into account.

    In Spain they estimate between 800,000 and one million. Bah! It's not that big of a deal either. With 47 or 48 million of us, there may be 800,000 or a million forgetful people, oh, not that much...

    And perhaps as a detail –anecdotal, eh?, anecdotal-, it seems that, according to scientific proprietorship, genetics has a lot to do with this intrapersonal forgetfulness. Intrapersonal.

    "And that's what it’s come down to... -some "Azer-baijani" believer might revive- that's what prayer has come to?".

    There are various types of memories. Yes. Memories -that remember, right? -... of time, of ownership, of masters, of photographs:

    .- And look how snub-nosed you were when you were little!

    .- Snub-nosed?

    .- Yes. Then your nose grew, but... it must be some gene.

    .- Some gene? Ah!...

    Those memories of time –of time: temporary memories-, yes, they do have their “certain something” at times, when family albums were pulled out before -before!- and you saw Uncle Ambrosio: “Oh! When he was young, how handsome he was, and now he looks a total wreck”.

    That was not said, but deep down it was thought.

    What would we say now, if we saw each other on the album? But family albums no longer exist. Well, “they don't exist”… now they're in any WhatsApp or Instagram assembly line or whatever.

    .- Look, look! I have here a photo when you had your first nappy changed.

    Someone had the idea back then, when a photograph was worth a fortune, to take a photo of you in your first nappy.

    Good. Those temporary memories are fine, at times. "Oh! Those green eyes, with a serene gaze”; there's a little bit… of nostalgia left for “The Mamas and the Papas,” right? And they don't last long, because they immediately call you on the phone or ask you where you’ve put the mop or if the whistle has been cleaned.

    .- The whistle has been cleaned?

    .- Yes, as clean as the whistle.

    .- Ah! ok!

    And of course, now, the memory of... "Those green eyes, with their gaze...", are now stored again in "the trunk of memories".

    It's a bit sad, isn't it? Oh yeah! It's sad to be the owner of my body. Having to control my cholesterol, triglycerides, blood sugar, obesity, exercise...

    What a mess! Oh no! I meant to say what a shame!

    Yes. Prayer is not at the service of that memory. No. It participates, yes. Participates. No. Prayer is at the service of present memory.

    .- Memory is never present.

    .- Yes. Sorry to correct you. There is present memory.

    You, who listen or don’t listen... It doesn't matter. The Universe is not going to be moved by whether you listen or not. It has already foreseen it, whether you listen or not.

    Yes. The present memory is the praying memory. It is the one that calls us to place ourselves. It is the one that tells us that dawn arises because we are loved, and we are born due to it. Although it has already been said so many times that perhaps it is better to silence it. Because, due to mental ownership, it comes a time when it is swallowed up like a vulgar phrase, and it no longer has any effect. It no longer has an effect.

    Consequently, we could say that –to understand ourselves well- we have two memories: the memory of the master, the memory of the owner, the dominator, the conqueror –of the slaver, then; of the mess. And another memory, which is the one of our permanence.

    Oh! Yes, yes, yes. Don't be confused. Don't be confused with DNA, RNA... No, no, no. That is a constructivist, configurative memory. An integration memory. But that is not a prayerful memory. No, no, no, no, no. It is a memory of Creation.

    It's not that it's above or below. No, no, no. It is what makes it possible for the elements to integrate and...

    It is invisible, yes, like... Some call it “Qi” or “breath”. It is invisible, but, without that... Some –scientists- call it “strong nuclear forces”, “weak nuclear forces”, “electromagnetic forces”; forces that make it possible for atomic units to be together and constitute what we call “matter”.

    It could be of that nature, to understand, although it is not. “It could be of that nature, although it is not”, the present memory of the Prayer Call.

    That today it has presented us three beautiful trays... to put them in the oven. In fact, it has presented us with two trays. Because the first one is not yet been assimilated. It is there, theorized. It is there, and it is what makes the other possible. But there is like a “forgetful” filter that doesn’t … does not remember.

    Hence, the need for a temporary, memorable memory to appear. And hence, as a consequence of the “for myself” of the master, and the slavery of the mess, conflicting forgetfulness are generated, and present memory is truly difficult.

    .-Consequently, could we say that, if I feel exceptional, extraordinary and wonderful, I enter current memory?

    .- No, no, no! Excuse me. Don't get confused. You already -as the owner of yourself-, you already feel wonderful, extraordinary, the best, the one who has the truth, the one who manages the conscious, the subconscious, the kind energies, the malevolent ones, the spiritual ones, the ones with a good eye, the ones with the evil eye, all of those. No, no! You already know a lot about that. Very much!

    You already feel, in this area, extraordinary, unique, irreplaceable. And you will keep silent about what you have to keep silent about, until the end of the time, and you will become the protagonist of your story, your life and all those –sorry- “nonsense” that every slave-owner sets up.

    Certainly, it is not strange that hell, and purgatory, have to be created to clear up so much incongruity. It is not strange. But the good news, in this regard, is that it does not exist.

    What does exist remains to be seen, of course! Yes! But it is equally extraordinary, wonderful, exceptional.

    "Oh!" –those who achieve or who arrive or who are there might say- “If I had known this, I would not have done that”.

    A little bit late, Flanagan. If you’d listened that prayer, now you wouldn’t regret being at the contemplative level G subprime H-21. Which is fine, it’s fine!, but... something tells you there are others. But you are not envious. You are at ease, you are calm. Calm. You are not going to be reincarnated. You are not going to become an Iberian lynx or a flea or a king. No, no, no, no, no! You've already been through that.

    No. Really, there is no... –no, there is no- there is nothing like that. That's here. Because the level of slavering, dirty, messy prominence, all this is set up here: hell is set up, purgatory is set up, and reincarnation is set up...

    “You have been in another life I don't know what, and now you have become I don't know what, that's why you have come with karma, with dharma...”.

    All this with a lot of respect, eh?; private property must be respected. Wow!

    "No, no. Yours is karmic. Because the 34th card has come out: “the baroness”, and it says that you, you are worth it; the rest… to the garbage bin”.

    It's incredible, incredible! wow! It’s incredible!

    [5]Undoubtedly, if God exists, he has to be a little Argentinian; because he has to exaggerate, he has to... It's incredible to what levels we have reached!, isn't it?, to dominate reality, supra reality, mega reality and ultra-reality; and with the certain consciousness that it is like this. It's devastating, isn’t it? And we are not capable of admitting a present memory.

    Yes; All three –and we can outline more levels, of course, of discounts- are preferentially there, and hence the prayer becomes especially relevant.

    The third level is the predominant one: that of possession, that of the “master”, of my belonging, the arrogance of my truth, my enemies and my friends.

    If for a moment... a moment! –let's imagine it, although something else is possible, eh? something more is possible- let's imagine for a moment that we are... that we are at the first level: that we are extraordinary, wonderful, fantastic, unique, sublime... Yes! But we are not masters! We are not a mess! We are not unsupportive, we are not jealous, we are not repellent, we are not... No! No, no, no, no, no, no! We are exceptional, extraordinary. We see ourselves immersed in the Universe, we see ourselves immersed in our configuration, we see ourselves in tune with oxygen, water, we see ourselves gifted by lettuce, animal sacrifices, the countless, infinite moments of beauty that surround us.

    For a moment! Now!

    Just a moment. It was just a moment. But perhaps the echo remains. Maybe. The echo of present memory; because it has always been there, but asleep, oppressed, segregated, hidden, supplanted by personal 'ergonomics', by intransigence, and by the hubbub of amplifying oneself, of dominating oneself and dominating others... and supplanting.

    Being a wonder of the Universe, but with ownership, that is not possible; rather than “not possible”, it makes no sense. And we may reach the Moon or Mars and... so what? So what?, if we are tied to the 2030 Agenda, to the minimum living wage, to politicians and dignitaries, to bankers and landowners.

    Thinking about feeling like gods... may be the ultimate vulgarity.

    There is... there is, in the present memory of extraordinary uniqueness of each being, a vibration of an eternal lover. Of an eternal lover of Creation, of an eternal lover of graces, of an eternal lover of conciliation, of an eternal lover of respect and admiration.

    There is. There is in abundance. There is…

    Oh...!

    ***

     

    [1] In Spanish they use the word “amos” at the ending of the verbs to indicate that “we” do it. Alone, the word Amos, means “masters”. He is playing with the words to hint dominion.

    [2] Continuing with “amos” word play, now referring to the closeness of the words “amos” and “amor”, which mean “masters” and “love”.

    [3] Here he plays with the word “mis” which refers to something that is “mine”, and adds it to the word “minimize” as if saying to minimize my possessions.

    [4] Refers to unity facing a common challenge like the inhabitants of the Spainsh town of Fuenteovejuna who united against oppression in a play by Lope de Vega.

    [5] With Argentinian accent.

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  •  

    El silencio... es el sustento del sonido. 

    Y en él se gestan... las palabras.

    “El sentido”. 

     

    Con el silencio, se escucha. 

     

    Desde el silencio, la respuesta a la escucha… es evidente.

     

    Nada sobra ni falta… Hay lo que debe haber.

     

    Si la escucha no es prejuiciosa..., el coloquio se hace fecundo...; el compartir se hace obvio...; y la colaboración, necesaria.

     

    Quien anda con las quejas, siempre cojea. A quien anda con las esperanzas, le sobran las piernas.

     

    El mirar siempre condena. El ver siempre descubre.

     

    Cuando la queja es exigente, el auxilio es... deficiente.

     

    Y la vigilia es atención... haciéndose disponible a la alerta. 

     

    Con ello se transcurre... en el humor, en el respeto, en el compartir y en el… descubrir

    Y así se evita la necesidad de la alarma.

     

    ¡Atentos!...

     

    Ocupados en los logros, ocupados en las posesiones, ocupados en las pertenencias, ocupados en las ganancias, ocupados en las seguridades, ocupados en las justicias, ocupados en las verdades… el ser contemporáneo está ocupado

    Se ha llenado de sí mismo.

     

    Y, en consecuencia, siempre está... en ese borde y en ese límite de la explosión. 

    Una explosión de rabia... una explosión de violencia, o una explosión de desespero, o una explosión de huida, o una explosión de tristeza, o una explosión de manías. 

    Y es así como aumentan y se incrementan progresivamente las discapacidades cognitivas...; las egoístas posesiones...; las vulgaridades permanentes.

    El respeto se hace... ¡raro! Y la amabilidad, ausente. Cuando aparece casualmente, es como un tesoro. 

     

    Pareciera por momentos que el mundo ¡se acaba!, y hay que recoger... lo que aún queda, no vayamos a quedarnos sin nada.

     

    ¿Será útil descargarse de preocupaciones?

    ¿Será urgente... abrirse a las vacuidades?

    ¿Será perentorio testimoniar... las creencias en amores?

     

    Y en la medida en que se responde a estas cuestiones, amplificamos nuestras visiones...: esas percepciones que en término genérico se llaman “visiones”; esas percepciones que nos hacen sintonizar... diferentes momentos, circunstancias y aconteceres. Y así, sentir y descubrir por dónde nos llevan y dónde estamos.

     

     

     Y al llamarnos a orar con dictámenes y sentencias, nos tratan de mostrar un recorrido, unas marcas, para que el transcurso se realice por los senderos del corazón. 

    Para que seamos útiles auxilios... y prósperos en ofrendas y disposiciones.

    Para que nos situemos en una vibración de consciencia, inspiradora, descubridora, alentadora.

     

     

     Y podría decirse que la vigilia de este día... tiene los aditamentos necesarios para descubrir...; para descubrir las auténticas y sentidas versiones de nuestras posiciones, de nuestras dedicaciones, de nuestras acciones.

     

    “Descubrirme”.

    ***

     

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  •  

    Silence... is the sustenance of sound.

    And in it... words are gestated.

    "Meaning".

     

    With silence, one listens.

     

    From silence, the response to listening... is evident.

     

    Nothing is lacking or in excess... There is what there should be.

     

    If listening is not prejudiced..., dialogue becomes fruitful...; sharing becomes obvious...; and collaboration, necessary.

     

    Those who walk with complaints, always limp. Those who walk with hopes, have plenty of legs.

     

    Looking always condemns. Seeing always discovers.

     

    When the complaint is demanding, the help is... deficient.

     

    And wakefulness is attention... making oneself available to alertness.

     

    With this, one journeys... in humour, in respect, in sharing and in... discovering.

    And thus, the need for the alarm is avoided.

     

    Pay attention!...

     

    Busy with achievements, busy with possessions, busy with belongings, busy with profits, busy with securities, busy with justice, busy with truths... the contemporary being is busy.

    It has become full with himself.

     

    And, consequently, it is always... on that edge and at the limit of explosion.

    An explosion of rage... an explosion of violence, or an explosion of despair, or an explosion of flight, or an explosion of sadness, or an explosion of mania.

    And so it is that cognitive disabilities progressively increase and grow...; selfish possessions...; permanent vulgarities.

    Respect becomes... rare! And kindness, absent. When it appears by chance, it is like a treasure.

     

    It seems at times that the world is coming to an end!, and we have to collect... what is still left, lest we be left with nothing.

     

    Will it be useful to unburden oneself of worries?

    Will it be urgent... to open up to emptiness?

    Will it be peremptory to bear witness... to beliefs in love?

     

    And to the extent that these questions are answered, we amplify our visions...: those perceptions that in generic terms are called “visions”; those perceptions that make us tune in to... different moments, circumstances and events. And thus, to feel and discover where we are taken to and where we are.

     

    And by calling us to pray with rulings and sentences, they try to show us a route, some marks, so that the journey may take place along the paths of the heart.

    That we may be useful helpers... and prosperous in offerings and dispositions.

    That we may place ourselves in a vibration of consciousness, inspiring, discovering, encouraging.

    And it could be said that the vigil of this day... has the necessary elements to discover...; to discover the authentic and heartfelt versions of our positions, our dedications, our actions.

     

    “To discover myself”.

    ***

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  •  

    Y, al llamarnos, no nos reclaman ganancias por escuchar. 

    Y, sí: habitualmente ocurre que las escuchas buscan conocer, saber, aprender…; sacar algún beneficio.

    Y así es conocido el rezo: como plegarias que buscan ayuda, ganancia, logros, que se hacen difíciles en el cotidiano actuar. 

    Seguramente, podría decirse que es una de las peores lacras que tienen los orantes, porque parten del principio humano de... alguien que tiene, que puede y que da.

    Y al tildarlo de “lacra”, que pudiera parecer un insulto, no es con esa intención. Es con la motivación de darnos cuenta de que, cuando nos llaman a orar, cuando nos disponemos a orar, no lo hacemos ante un igual, no lo hacemos ante un portentoso, grandioso y poderoso –cualidades que, a lo largo de la historia, el hombre ha ido atribuyendo a lo desconocido-. 

    Y lacra como “lacre”: dícese de aquel sello que cierra, que asegura que el contenido del mensaje, de la carta, está asegurado.

    Al “deshumanizar” al Misterio Creador, cualquier petición, cualquier búsqueda de ganancia, es una torpeza que nos aleja de la verdadera dimensión de una vivencia amplificada de nuestra presencia en el Universo. 

    Y ciertamente se comprueba, en lo cotidiano, cómo cada ser en dificultad se pregunta, inquiere, reclama... justicia divina sobre su proceder, sobre su vivencia, sobre sus dolencias, sobre…

    Es así que el sentir suele oscilar entre admiración y rabia. Cuando los aconteceres son favorables, se admira; cuando no, se repudian. 

    Aún se conserva y permanece la idea de que el reclamo hacia lo divino trae frutos y beneficios. 

    Sí. Es alguien que anda por ahí despistado y que, si le reclamas adecuadamente, depara en ti y te da los beneficios que precises. 

    Eso está ahí –aunque intelectualmente no se asuma-, está ahí como una necesaria actividad de la vida. 

    Podría hasta decirse: “¿De verdad, de verdad quieres más de lo que ya eres? ¿Más? ¿Quieres sobresalir sobre otros? ¿Quieres prevalecer en poder y en dominio?”

    Aún no se es consciente de los dones que, el hecho de existir, suponen en la Creación. Y cada cual, a su manera, pide más y mejor.

    Al acudir a la Llamada Orante –en consecuencia-, nuestra escucha no supone un reclamo. Supone un descubrir. Supone un atender. Supone un apercibirse del detalle de cada circunstancia del vivir.

    En actitud, la disposición orante ha de ser vacía, clara, transparente; en actitud de sensibilizarse... sin saber a qué. 

    El saber los planes divinos es absolutamente inútil; si bien, en la medida en que el ser se diviniza a sí mismo, se egolatriza, es capaz de describir los aconteceres propios y ajenos, de esos que se dice que “están escritos”. 

    Hoy, incluso, los mejores escribanos de nuestro código genético saben que las variables cambiables, mutables... –y demás “amables” sorpresas- son inabordables. Eso, por ver una parte a la que se le da el valor de “¡el código!”. 

    Pero, sí. El ser ha tentado permanentemente a la Creación. Y se atreve a leer los designios, los futuros y los planes que lo divino tiene previstos para éste, aquél, el otro...

    Y ¡claro!, ¡claro que con “X” frecuencia se atina! ¡Claro! Es como decir:

    .- Al final de la jornada... –no sé, presagio- presagio que al final de la jornada estarás cansado y tendrás sueño. 

    .- Vale, gracias.

     Algo así. 

    Y curiosamente –para redondear este apartado-, la idea del Misterio Creador siempre es la del fustigador, la del castigador, la del amenazante, la del que te juzga, te condena. No la del proveedor, la del generador, la del bondadoso, la del clemente, la del misericordioso. No, esa no la dicen los posos del café, ni la quiromancia, ni la cartomancia... No. El destino suele estar teñido de terror, horror, drama, tragedia. 

    Y como todo eso está ahí como inconsciente colectivo, sí podríamos… ¡si tanto se dice que Dios es Amor! –y ya lo dijeron los Beatles, que lo que necesitamos es amor-, pues hay, hay mucho. Lo que ocurre es que se emplea mucho sucedáneo.

    Pero, al detalle que íbamos. Cuando evoquen… –porque se da el caso, ¿verdad?; sí, se da el caso de ‘premonicionar’-, recuerden simplemente: “la vida es maravillosa”. Y ya está. Todo lo que te va a pasar es bueno. ¡Todo! 

    La Bondad Superior no es intransigente. Todo lo que te va a pasar es bueno

    .- Pero ¿alguna cosa en especial, así...?

    .- No. A lo mejor no te toca la lotería nunca. No. A lo mejor nunca tendrás millones, ¿verdad? Pero, te ocurra lo que te ocurra, es bondad. 

    .- Y ¿cómo me irá el amor?

    .- Si amas y no esperas renta ni beneficio, ¡bien! 

    .- ¿Seguro? 

    .- Seguro. 

    .- Pero eso, lo ve usted ¿en dónde? 

    .- ¡En todo! Las nubes, el café…

    Pero esto normalmente no se escucha, ¿verdad? Nos avisan del divorcio, de la separación, de la enfermedad, del tumor, del accidente... Y está bien un puntito de atención, un puntito de alerta. Bien. Hasta ahí. 

    Pero si el punto orante es... esa Nueva Bondad que descubrimos en los tiempos en los que transcurrimos...

    Y le decimos “Nueva”, no porque haya cambiado de Bondad el Misterio Creador, sino porque nos estamos dando cuenta de ella. “Y le decimos ‘Nueva’, no porque haya cambiado de bondad, el Misterio Creador, sino porque, dadas las circunstancias, nos estamos dando cuenta de ella, y por eso decimos ‘Nueva’”.

    Y enseguida, claro, surge la pregunta:

    .- ¿Y qué hacer cuando viene “lo malo”? 

    .- ¿”Lo malo”? ¿Eso qué es? 

    ¿Hay algo “malo” en la oración? ¿Hay algo “malo” en la vida? 

    Que hagamos algo que perturbe la estancia no significa que exista esa particularidad. Aún en las peores circunstancias. 

    Cierto es que tenemos que... –¡claro!- limitarnos, para cuestiones de estancia, convivencia... ¡Ya! Sí. Pero, por encima de eso –y es el sentido de la Llamada Orante de ahora-, es que cualquier acontecer –y cuesta trabajo el asumirlo- es Bondad. 

    De inmediato surge la protesta razonable, lógica y sensata... 

    ¡Huy! ¡Qué palabras más feas!… –bueno, no hay palabras feas; pero qué feas, ¿no?-. Y que dicen: “Bueno, pero ¿y si pasa esto, y si pasa aquello, y si pasa lo otro?”

    El refrán de “no hay mal que por bien no venga” no está mal. No está mal. Porque nos abre una pequeña ventana ante lo que podamos considerar negativo, malo, pernicioso, peligroso. 

    Y si estamos en el magma de la Bondad, y si no vamos a por la renta y el beneficio, si no vamos demandando privilegios, si no exigimos garantías, sino que nos disponemos a la complacencia... a la complacencia de la bondad de vivir, desarrollaremos la naturaleza de la adaptación complaciente, la naturaleza de esa Bondad Superior Nueva, la naturaleza de esa entrega incondicional, la naturaleza de ese servicio gratificante, la naturaleza de ese dispuesto –del disponible-, la naturaleza de sabernos permanentemente creados, diariamente distintos. 

    Renunciar, como exigencia, a entender, comprender, saber, controlar, dominar. Que eso se suele exigir. 

    .- ¡Es que no entiendo por qué a mí me pasa esto!

    .- ¡Ah!, ¿no?

    Cuando la frase es ésa, el comienzo es... ¡pésimo!: “No entiendo por qué a mí me pasa eso”

    “Pasa”. Lo de “a mí” sobra. 

    ¡Ah! Voilà, voilà, voilà!... Cuando la importancia personal, cuando las vivencias se restringen al dominio, al saber, al conocer, el nivel de flexibilidad, el nivel de adaptación, el nivel de convivencia es muy deficiente. Y siempre chocará; siempre insatisfecho; siempre protestará. 

    Y la vida no es una protesta ni una queja permanente. 

    Es una sorpresa continua.

    Un descubrir... un descubrir itinerante que, con actitud despejada, sin prejuicios y sin condiciones, nos permite ir descubriendo... y darnos cuenta de que nos llevan, de a dónde nos llevan. Y entrar en ese permanente y agradecido estar.

    Orar sin renta, con la certeza de la Bondad Permanente. 

    Orar sin entender, con la consciencia abierta... en transparencia. 

    Cuando el amor, ¡cuando el amar despierta!, hacerse eco de sus mareas, de sus corrientes, de sus inagotables recursos.

    ***

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  •  

    And, when they call us, they do not demand profits from us for listening.

    And, yes: it is often the case that listening is about knowing, learning...; obtaining some profit.

    And that is how prayer is known: as prayers that seek help, profit, achievements, which become difficult in everyday life.

    Surely, it could be said that it is one of the worst scourges of prayers, because it is based on the human principle of... someone who has, who can and who gives.

    And by calling it a “scourge”, which might seem to be an insult, it is not with that intention. It is with the motivation of realizing that, when we are called to pray, when we prepare to pray, we do not do it before an equal, we do not do it before a mighty, great and powerful one –qualities that, throughout history, man has been attributing to the unknown-.

    And [1]scourge as “sealing wax”: it is said of that seal that closes, which ensures that the content of the message, of the letter, is secured.

    By “dehumanizing” the Creative Mystery, any request, any search for profit, is a clumsiness that distances us from the true dimension of an amplified experience of our presence in the Universe.

    And we can certainly see, on a daily basis, how each being in difficulty asks, inquires, claims... divine justice about its actions, about its experience, about its ailments, about...

    Thus, the feeling tends to oscillate between admiration and anger. When events are favourable, they are admired; when they are not, they are repudiated.

    The idea to claim to the divine brings fruits and a benefit is still maintained and remains.

    Yes. It is someone who is wandering around confused and who, if you ask him properly, will come to you and give you the benefits you need.

    That is there –although intellectually it is not assumed- it is there as a necessary activity of life.

    One might even say: “Do you really, really want more than you already are? More? Do you want to excel over others? Do you want to prevail in power and dominion?”.

    We are not yet aware of the gifts that the fact of existing represents in Creation. And each one, in their own way, asks for more and for better.

    By going to the Prayer Call –consequently- our listening is not a claim. It is a discovery. It involves attentiveness. It involves becoming aware of the details of every circumstance of living.

    In attitude, the prayerful disposition must be empty, clear, transparent; in an attitude of becoming sensitive... without knowing to what.

    Knowing divine plans is absolutely useless; although, to the extent that the being divinises itself, it becomes egotistical, it is capable of describing its own and other people's events, of which it is said “they are written.”

    Today, even the best scribes of our genetic code know that changeable, mutable variables... -and other "kind" surprises- are unapproachable. Just, to see a part that is given the value of “the code!”.

    But yes. The being has permanently tempted Creation. And it dares to read the designs, the futures and the plans that the divine has foreseen for this one, that one, the other...

    And of course! Of course, with “X” frequency is often right! Of course! It's like saying:

    .- At the end of the day... –I don't know, I foresee- I foresee that at the end of the day you will be tired and sleepy.

    .- Okay thanks.

     Something like this.

    And curiously –to round off this section- the idea of ​​the Creator Mystery is always as someone whipping, punishing, threatening, judging, condemning you. Not the provider, the generator, the kind, the clement, the merciful. No, that one is not the one that is told by coffee grounds, nor by palmistry, nor by cartomancy... No. Destiny is usually tinged with terror, horror, drama, tragedy.

    And since all that is as a collective unconscious there, yes, we could... if it is said so much that God is Love! –and the Beatles already said it, that all we need is love-, well there is, there is a lot of it. What happens is that a lot of substitutes are used.

    But, let go back to the point. When you evoke… –because it does happen, doesn’t it?; yes, it does happen to 'premonition'-, just remember: “life is wonderful”. And that's it. Everything that is going to happen to you is good. Everything!

    Higher Goodness is not intransigent. Everything that is going to happen to you is good.

    .- But anything in particular, like...?

    .- No. Maybe you will never win the lottery. No. Maybe you'll never have millions, right? But whatever happens to you, it is goodness.

    .- And how will love go for me?

    .- If you love and do not expect gain or profit, will go fine!

    .- Are you sure?

    .- Sure.

    .- But, where do you see that?

    .- Everywhere! The clouds, coffee...

    But you don't normally hear this, do you? We are warned of divorce, separation, illness, tumour, accident... And a little bit of attention, a little bit of alert is good. Good. That is as far as it goes.

    But if the prayer point is... that New Goodness which we are discovering in the times in which we are living...

    And we say “New”, not because the Creator Mystery has changed its Goodness, but because we are becoming aware of it. "And we call it 'New', not because the Creator Mystery has changed its goodness, but because, given the circumstances, we are becoming aware of it, and that is why we say 'New'".

    And immediately, of course, the question arises:

    .- And what to do when “the bad” comes?

    .- "The bad"? What is that?

    Is there something “bad” with prayer? Is there anything “bad” in life?

    Just because we do something that disturbs the stay does not mean that that particularity exists. Even in the worst circumstances.

    It is true that we have to... –of course!- limit ourselves, for matters of stay, coexistence...! Yes. But, above and beyond that -and this is the meaning of the Prayer Call now- is that any event -and it is difficult to assume it- is Goodness.

    The reasonable, logical and sensible protest immediately arises...

    Oh! What ugly words! –well, there are no ugly words; but they are ugly, aren’t they?-. And they say: “Well, but what if this happens, and what if that happens, and what if the other thing happens?”.

    The saying “every cloud has a silver lining” is not a bad one. Not bad. Because it opens a small window for us to what we may consider negative, bad, pernicious, dangerous.

    And if we are in the magma of Goodness, and if we do not go for rent and profit, if we do not demand privileges, if we do not demand guarantees, but rather we prepare ourselves to please others... the pleasure of goodness of live, we will develop the nature of complaisant adaptation, the nature of that New Higher Goodness, the nature of that unconditional dedication, the nature of that gratifying service, the nature of that willingness -of the available-, the nature of knowing that we are permanently created, daily different.

    To renounce, as a demand, to understand, comprehend, know, control, dominate. That is usually required.

    .- I just don't understand why this happens to me!

    .- Oh don’t you?

    When the sentence is that, the beginning is... lousy!: “I don't understand why that happens to me”.

    "Happens". “To me” it is unnecessary.

    Ah! Voilà, voilà, voilà!... When personal importance, when experiences are restricted to mastery, to knowledge, to knowing, the level of flexibility, the level of adaptation, the level of coexistence is very deficient. And it will always clash; always dissatisfied; will always protest.

    And life is not a protest or a permanent complaint.

    It is a continuous surprise.

    A discovery... an itinerant discovery that, with a clear attitude, without prejudices and without conditions, allows us to discover... and realize that we are being taken, and where we are being taken. And enter into that permanent and grateful being.

    Pray without profit, with the certainty of Permanent Goodness.

    Pray without understanding, with open consciousness... in transparency.

    When love, when loving awakens!, become an echo of its tides, its currents, its inexhaustible resources.

     

    [1] In Spanish the words scourge and sealing wax have almost the same letters: Lacra and lacre.

    ***

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  •  

    Y todo pudiera haber parecido indicar que, después de aquel desembarco en Normandía, hace apenas 80 años –con aún supervivientes-... parecería indicar que los festivos arreglos que se conmemoran en este triunfo... daban por zanjadas –daban por zanjadas- las guerras. 

    Fue un sacrificio ¡inmenso! No encontraban otra manera de terminar la contienda. 

    Pero pronto vinieron los repartos. ¿“Después” de la guerra? –con interrogación-. Y los repartos de los victoriosos se hicieron racistas, esclavistas, dominantes... Lo más adecuado para preparar las siguientes guerras.

    El caso es que... –y ahí la advertencia de la Llamada Orante-... es que no se desarrolló –y no es previsible que tampoco lo haga- una contienda semejante, sino más bien una propagación de contiendas parciales que sigan el modelo original, y que la única solución sea el destrozo final. 

    ¡Bueno! Podría ser que esa fuera la trayectoria de la humanidad: armarse sistemáticamente para controlar su población y mostrar sus diferentes dominios. 

    Eso sigue; mas, mas, mas... ese desarrollo personal, que –al principio del principio- en la Primera Mundial, era tan grupal que... ¡había que ir a la guerra y punto! –no hacía falta nombre y apellido-, ahora, gracias al desarrollo combativo, poderoso, violento –“combativo, poderoso, violento”-, además de la parcialidad generalizada de guerras establecidas, y siguiendo modelos pasados, se procura que cada cual –ahora sí con nombre y apellido- se destaque en su guerra personal. 

    Si antes era “conócete a ti mismo”, ahora es “acaba contigo mismo”

    Descubrirás una multitud de defectos que tendrás que combatir; que, junto con las bacterias que se hacen resistentes, poco va a quedar de ti. Por supuesto –¡ni qué decir tiene!- que todos los que te rodean son peores que tú; a los cuales tendrás que combatir de una manera o de otra, para garantizar tu hegemonía personal, tu importancia. 

    Y es así que cada uno puede llegar a ser líder, vencedor, triunfador, perdedor, derrotado, asustado, huido, rencoroso, vengativo... Con la particularidad, además, de que se pueden turnar: el que hoy fue derrota y desespero, mañana puede ser exitoso y... financiero incluso. 

    El modelo se repite en diferentes escalas. Pareciera que hubiera una tripleta genética o un epigenoma descomunal, que se transmite ya definitivamente de unos a otros. 

    Y a todo esto, pasaba por allí un niño... que preguntó al aire: “Y Dios... ¿dónde está?”.

    Sería casualidad, pero se hizo un silencio espeso, denso. Como un no querer mirar. 

    Los pájaros dejaron de volar. Se posaron indecisos. 

    Las nubes miraban sorprendidas. El viento no se movía. 

    El agua quedó suspendida, como no queriendo seguir... calmando la sed. 

    Las hojas de las plantas se miraban sorprendidas. 

    “¿¡Dónde está!?” –gritó una piedra; no era muy grande-. 

    Todos miraron para buscar desde dónde venía el sonido.

    “¡Allí!” –dijo la tierra-. 

    Y todos miraron hacia su tierra... y sólo veían tierra.

    “¡Allí!”...

    Nadie sabía a dónde mirar. 

    “¡Aquí!” –dijo la luna-. 

    Pero, en cuanto se fue...

    “¡Aquí!” –dijo el sol... en cuanto apareció-. 

    “Aquíii” –dijo el llanto, con tres lágrimas-.

    “Ajaaquí” –dijo la risa, con una carcajada-.

    “¡Allí!” –dijo… ¿quién?-.

    Sin dirección. “¡Allí!”.

    Todo continuaba... quieto

    “¡Dónde?”. 

    “¿¡Dónde!?”. 

    Y como un murmullo que empezaba a mover las nubes, el agua, las plumas de los pájaros…; como un suspiro... ante un nuevo sonido desesperante:

    “¡¡Dónde...??”.

    No se sabe quién contestó, si fue un pez o una garza... un león, un elefante... un viandante... Pero sí se escuchó claro, “por todos”, sin saber de dónde venía la voz, el sonido, la palabra:

    “¡En ti!”.

    Todo empezó a moverse inquieto. Todo comenzó a precipitarse. El viento se aceleró... El amanecer se acrecentó... Apareció la lluvia. El río corrió... 

    El niño… –¡ah!, ¡el niño!- sonrió... y siguió. 

    Todos quedaron inquietos, como si algo hubiera encumbrado su interior. Todos quedaron… ¡sorprendidos!… viendo que no eran lo que pensaban que eran.

    ¡De repente!, no supieron. La sapiencia... se diluyó. 

    Y lo que había era un... clamor

    .- ¿Un clamor?... 

    .- ¡Sí! Un clamor. 

     

    .- ¿Un clamor?

    .- ¡¡Un clamor!!

    .- ¿En ti?

    .- ¡Sí!

    .- ¡¡Diooos!!… 

    .- “¿Soy clamor?” –dijo uno-. 

    Y pronto se oyó que se decían: 

    .- “¿Somos clamor?”. 

    Una extraña... melodía: “¡Clamor!”.

    Una llamada ¡sorprendente!... que resonaba en cada uno: “¡¡Clamor!!”.

    Alguien… alguien empezó a tocar su cuerpo, y a buscar la envidia, la rabia, la obsesión, la venganza, el martirio, el dolor. No lo encontraba por ninguna parte. Y cada vez que tocaba cualquier lugar, sonaba: “¡¡Clamor!!”.

    No se atrevió a seguirse tocando. 

    Buscaba su importancia y… “¡¡Clamor!!”… 

    Nunca la encontró. 

    “¡Cla-amor!” se expresó... como si una flor decidiera abrir sus pétalos y... espirar su perfume.

    Todo podría parecer un inmenso jardín o una infinitud de mares. 

    No hacía falta el cuerpo, para vivir. 

    “¡¡Clamorrr!!”.

    Como una hoja temblorosa de expresarse, estuvo ahí… sin poder sonar... ante tanto ruido de permanente guerrear. 

    Pero aquel descuidado niño preguntó..., y la hoja se expresó: “¡¡Clamor!!”.

    Y el Clamor se fue... mostrando. 

    ***

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  •  

    And everything might have seemed to indicate that, after that landing in Normandy, barely 80 years ago -with still survivors-... it would seem to indicate that the festive arrangements that are commemorated in this triumph... put an end -put an end- to the wars.

    It was a huge sacrifice! They couldn't find any other way to end the fight.

    But soon the distributions came. “After” the war? –with question mark-. And the victors ‘distributions became racist, slavers, dominant... The most suitable thing to prepare for the next wars.

    The fact is that... -and here the warning of the Prayer Call-... is that such a contest did not develop -and it is not foreseeable that it will either- but rather a spread of partial contests following the original model, and that the only solution is final destruction.

    Well! It could be that this was the trajectory of humanity: to systematically arm itself to control its population and display its different domains.

    That goes on; plus, plus, plus... that personal development, which -at the beginning of the beginning- in the First World War, was so group-based that... you had to go to war and that's it! –name and surname were not necessary-, now, thanks to the combative, powerful, violent development –“combative, powerful, violent”-, in addition to the generalized partiality of established wars, and following past models, it is trying that each one –now with first and last name- stand out in one’s own personal war.

    If before it was “know yourself”, now it is “end with yourself”.

    You will discover a multitude of defects that you will have to fight; that, together with the bacteria that become resistant, little will be left of you. Of course –needless to say!- everyone around you is worse than you; whom you will have to fight in one way or another, to guarantee your personal hegemony, your importance.

    And so it is that each one can become a leader, winner, victor, loser, defeated, scared, fleeing, resentful, and vengeful... With the particularity, furthermore, that they can take turns: the one who today was defeat and despair, tomorrow can be successful and... even financial.

    The pattern is repeated at different scales. It seems as if there were a genetic triplet or a huge epigenome, which is now definitively transmitted from one to another.

    And during all this, a child was passing by... who asked into the air: "And God... where is he?".

    It could be a coincidence, but there was a thick, dense silence. Like not wanting to look.

    The birds stopped flying. They landed hesitantly.

    The clouds looked surprised. The wind did not move.

    The water remained suspended, as if not wanting to continue... quenching the thirst.

    The leaves of the plants looked at each other in surprise.

    "Where is it!?" –shouted a stone; it wasn't very big.

    Everyone looked to find where the sound was coming from.

    "Over there!" –said the earth-.

    And they all looked towards their land... and they only saw land.

    "Over there!"...

    Nobody knew where to look.

    "Here!" –said the moon-.

    But as soon as it was gone...

    "Here!" –said the sun... as soon as it appeared-.

    “Heeere” -said the cry, with three tears-.

    “Ha ha here” –said the laughter, with a guffaw-.

    "Over there!" -said... who?-.

    No direction. "Over there!".

    Everything continued... still.

    "Where?".

     

    "Where!?".

    And like a murmur that began to move the clouds, the water, the feathers of the birds...; like a sigh... before a new desperate sound:

    "Where...??".

    It is not known who answered, whether it was a fish or a heron... a lion, an elephant... a pedestrian... But it was heard clearly, "by everyone", without knowing where the voice, the sound, the word came from: 

    “In you!".

    Everything began to move restlessly. Everything began to rush. The wind accelerated... The dawn increased... Rain appeared. The river ran...

    The boy... –ah!, the boy!- smiled... and continued.

    Everyone remained restless, as if something had risen up inside them. Everyone was... surprised!... seeing that they were not what they thought they were.

    Suddenly, they didn't know. Knowledge... was diluted.

    And what was there, it was a... clamour.

    .- A clamour?...

    .- Yes! A clamour.

     

    .- A clamour?

    .- A clamour!!

     

    .- In you?

    .- Yes!

    .- God!!…

     

    .- “Am I clamour?” –said one-.

    And soon they were heard saying to each other:

    .- “Are we clamour?”

    A strange... melody: “Clamour”

    A surprising call!... that resonated in each one: “Clamour!!”.

    Someone... someone began to touch his body, and search for envy, rage, obsession, revenge, martyrdom, pain. He couldn't find it anywhere. And every time he touched any place, it sounded: “Clamour!!”.

    He did not dare to continue touching himself.

    He searched for his self-importance and… “Clamour!!”…

    He never found it.

    Cla-mour!” was expressed... as if a flower had decided to open its petals and... exhale its perfume.

    Everything could seem like an immense garden or infinity of seas.

    The body was not needed to live.

    “Clamour!!”.

    Like a leaf trembling to express itself, was there... unable to sound... in the face of so much noise of permanent warfare.

    But that careless child asked..., and the leaf expressed itself: “Clamour!!”.

    And the Clamour... showed itself.

    ***

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ORACIÓN

La Oración que realizamos es una Oración que no está circunscrita a ninguna religión. Creemos que la Oración puede ser un instrumento Liberador y Sanador. Y tiene como referencia a la Creación, a las diferentes Fuerzas que nos animan sin entrar en ponerle un nombre u otro. La creencia de que la Oración es un elemento indispensable para nosotros, nos llevó a crear un espacio dedicado exclusivamente a la oración: “La Casa del Sonido de la Luz”, un lugar situado en el País Vasco , en Vizcaya, en la estructura de un caserío. Allí se realizan encuentros orantes y jornadas de retiro.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ
“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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